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El coro a pie se presenta con un tipo setentero: pantalones de campana, camisas estampadas, pelos largos y en definitiva un ambiente hippie que se completa con pancartas. La propia presentación es una clara alusión a la Constitución de 1978, de ahí el nombre del coro, y va relatando cómo se llegó a ella y cuánto le costó al pueblo.
El primer tango es una letra que da voz a una buena cantidad de españoles que cargan contra la clase política actual, “con lo bueno pa’ ellos y lo malo pa’ los demás”, haciendo una comparación entre los “politicuchos” de hoy y los de la Transición, concluyendo con un mensaje al país, lamentándose de la situación.
Por el contrario, el segundo tanguillo es una crítica local, en concreto al propio carnaval, del que dicen haber perdido el norte en los últimos años y sentenciando que quien quiera un carnaval de brillantina se vaya a otro.
De los dos cuplés, mejor el primero, con un guiño a aquella letra de los Tijeritas de Kike Remolino al comenzar con “crisis, crisis por to’s laos”, y en el que relata que estaba la cosa tan mal económicamente que al dar de baja a un niño apadrinado, al final él ha tenido que mandarle el dinero a los padrinos. Pegadizo estribillo: “vestimos con mucha pana y al final tanta protesta pa ná, pa ná, pa ná”.
En el popurrí se ha seguido dando vueltas incesantemente al mensaje de la libertad y la política. Con música propia de la fecha que representan como “Libertad libertad” o “Habla pueblo habla” , ‘Los hijos del 78’ han cerrado una actuación con un repertorio muy lineal, pero eso sí, muy reivindicativo, algo que quizás sea muy necesario.
Habrá que seguir atentos a la evolución de las letras en los siguientes pases.
Valoración: 6/10 |