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Cierto es que el Gallinero estaba un poco predispuesto, pero es que la presentación de los hinchapelotas es capaz de levantar a un muerto. Bien escrito el primer pasodoble, comparando a los políticos con los futbolistas. Aquellos deberían terminar, como los malos peloteros, sentados en el banquillo. Pelín populista la segunda letra, donde desean a los antidisturbios, «defensores del capital», que mueran rabiando por cada palo que dieron. En el primer cuplé, las prisas en el concurso han llevado a quitar al secretario tartajoso para que se lean los premios más rápido. El segundo, es malo. El popurrit es muy animado digno de una chirigota de final. Aunque bajan un poco el nivel en cuartos, estan muy arriba.
Valoración: 8/10 |